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Catedral de León

Catedral de León

Hacia 1230 la vieja ciudad romana de Legio ha perdido parte de su pasado esplendor. Si antes fue el centro pólítico del reino astur-leonés ahora, tras la definitiva unión de la corona de León con la de Castilla durante el reinado de Fernando III, pasará a ocupar un lugar secundario ante la preeminencia de las ciudades de Burgos y Toledo.

Existía por entonces en León una catedral románica, sustituta de otra anterior, levantada a su vez sobre unas termas de origen romano, cimientos que explican sus problemas de construcción. Hay una leyenda muy conocida por los leoneses , la leyenda del topo.  En el interior de la puerta de San Juan cuelga el pellejo de un topo que trajo más de un quebradero de cabeza durante la construcción ya que cada noche destruía el trabajo realizado durante el día.  El día que lo cazaron lo despellejaron y lo colgaron ahí.


Las obras del nuevo templo se iniciaron hacia 1254 y finalizaron en torno al año 1285, un plazo muy breve para la construcción de una catedral gótica, que sólo podemos explicar al conocer  los apoyos recibidos por la corona.


Los artífices de esta obra fueron el maestro Simón, citado en 1261,originario tal vez de la región de Champaña. Le sigue el  Maestro Enrique, de quien sabemos que intervino también en las obras de la catedral de Burgos y cuyo origen probablemente era también francés. Fue él quien dirigió las obras del templo hasta su muerte en 1277, cuando fue sustituido por el tercer maestro, Juan Pérez.

Con posterioridad al siglo XIII se realizaron nuevas obras, como el claustro anexo al templo o el remate de las torres de la fachada.

Además, en el siglo XIX se llevaron a cabo tareas de restauración que lograron eliminar al edificio de muchos de los añadidos que había ido recibiendo con el paso de los siglos, devolviendo a la catedral la pureza gótica de sus momentos iniciales.